Un presidente de Estados Unidos puede considerarse exitoso si es reelegido. Pero si la medida última de su éxito es lo que deja para la historia, la reelección apenas es el comienzo: generalmente, su legado lo forja durante el segundo período. Y en el marco de ese mandato, el primer año -su quinto en el poder- es crucial.

Libre de las presiones de tener que lanzar una campaña para su reelección y energizado por la victoria en las urnas, el presidente inicia su segundo gobierno con una agenda audaz, dispuesto a presionar al Congreso para que apruebe sus propuestas.

Barack Obama está en esa posición, y sin siquiera haber tomado posesión para su siguiente mandato -este 21 de enero- ya ha sacado toda su artillería para demandar acción de los legisladores y dejar en claro que ciertas de sus demandas no son negociables.

La férrea oposición republicana está resentida por la derrota de su candidato presidencial y, quizás, un tanto intimidada, pero eso no quiere decir que no tiene la capacidad de obstaculizar los planes de Obama para dejar huella. El año 2013 podrá ser de gloria o frustración para el presidente.

FUENTE BBC

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